Isabel Franco

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Categoría: Yo también he tenido cáncer (Página 1 de 3)

Gracias a la vida, pero también al cáncer

Lo recuerdo perfectamente, miraba a mi niña y me preguntaba si llegaría a verla crecer, convertirse en mujer. Lo que más me importaba era poder compartir su felicidad en los momentos felices y aplacar su pena en los momentos duros que la vida te impone sin pedir permiso. Ese fue mi combustible durante los 23 meses que duró la batalla. 

“Cuanto más bella es la vida, más feroces sus zarpazos… ”

El 31 de enero hizo diez años que recibí el diagnóstico de cáncer, de esa experiencia que relataba en mi primer post y que mantuvo mi corazón encogido por el miedo y el dolor durante mucho tiempo, demasiado.

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Adiós Tito Bernal

Tito Bernal (fotoperiodista)

 

Fue la segunda persona con que tuve contacto en La Verdad, tras Miguel Ángel Ruiz. Yo era entonces una ‘pipiola’ de poco más de 20 años. Finalmente había aceptado el encargo del periódico para enviar informaciones de Alcantarilla, venciendo mi razonable miedo a no estar a la altura y echando mano de la experiencia que me había proporcionado mi colaboración previa con Diario 16 Murcia.

Tito nunca estaba asustado, ni cansado, ni desanimado, y si lo estaba disimulaba bien. Era como ese pilón al que se amarra un barco al llegar a puerto. Pasara lo que pasara, si Tito estaba cerca, no te sentías sola. Eso sí, mejor de amigo, porque toda esa fuerza en contra de uno era demasiada.

Recuerdo la primera vez que vino a buscarme a la televisión local en que trabajaba para cubrir una información. Un empresario de Murcia quería instalar una planta de tratamiento de residuos hospitalarios en el Polígono Industrial Oeste y un grupo empresarial muy potente había sembrado de anónimos Alcantarilla y las localidades de alrededor anunciando que se iba a instalar una incineradora de residuos hospitalarios “muy contaminante”.

Era una maniobra hostil en toda regla. Y mientras la noticia podía parecer que estaba en los mensajes anónimos que recibía la población, lo cierto es que se encontraba en el hecho de que una empresa utilizara este método para hacer fracasar el proyecto de la competencia. La Verdad lo descubrió.

Me costó mucho localizar al empresario afectado, el que quería instalar e instaló finalmente la empresa. Y cuando lo conseguí no podía ir sola, ponerle cara a la persona que estaba siendo objeto de ese acoso era importante. Tito se vino conmigo y me acompañó durante toda la entrevista. Cuando salimos me dijo “tú eres buena, podrás hacer lo que quieras”, a lo que yo halagada le contesté “yo solo quiero ejercer el periodismo y pasar desapercibida”. Ni dos segundos después me soltaba eso de “Nena, tú nunca podrás pasar desapercibida”. Lo intenté durante años, y casi lo consigo. Por el camino resultaron incontables las ocasiones en que recordé las palabras de Tito y pensé ¿por qué no dejarme llevar y hacer ruido?

Ahora, veinte años después de aquello, he podido comprobar que si me hubiera creído lo que me decía Tito, todo pudo ser distinto.

Hace unos días me enteraba por las redes sociales de que Tito y yo volvíamos a compartir una experiencia. Esta vez una que ninguno de los dos hubiéramos deseado para nosotros mismos o el otro, estoy segura. Y pude comprobar como echaba mano de nuevo de esa garra que él tenía para afrontar la situación. “Esto no va a poder conmigo” se presentaba, algo que todos pronunciamos.

Cuando te diagnostican un cáncer no sabes si morirás de esa o de cualquier otra enfermedad, pero aprendes que vas a morir. Cuando asistes a la muerte de alguno de tus compañeros de experiencia no sabes si serás la siguiente, pero sabes que ha sido demasiado pronto para él o ella.

Para Tito también, ha sido repentino porque si se pudiera elegir seguro que lo habríamos retrasado por mucho tiempo.

Ahora nos quedan, no solo el recuerdo, sino también las lecciones que él nos enseñó aferrándose a la noticia hasta extraer de ella todo lo posible, adaptándose a las circunstancias según la vida se las fue presentando y luchando con fuerza ante las adversidades hasta el último instante.

Amigo, lástima que no te pueda escribir algo mejor, porque te lo mereces. Ya sabes, no sé si seré la siguiente, pero como exista otra vida después de esta te pienso buscar. Seguro que allí también tendremos algo que compartir.

 

 

Solo el tiempo es un tesoro

Hace cinco años, tal día como hoy, un diagnóstico de cáncer me enseñó que lo único que tenemos en la vida es tiempo. Este blog, como otras tantas enseñanzas que me ha permitido adquirir esta experiencia, atesora parte de ese valor acumulado durante los últimos años.Son muchas, demasiadas, las ocasiones en que recuerdo que de no haber sido por mi insistencia, si hubiera hecho caso cuando me decían que no me preocupase que no tenía nada, a estas alturas probablemente ya no estaría sentada delante del ordenador escribiendo a golpe de emociones.Ahora me alegro inmensamente cuando miro hacia atrás y compruebo que, no solo he vivido mucho y my intensamente, sino que destilo vida a cada segundo y que, si nada cambia, va a seguir siendo así durante mucho tiempo.Pero lo más importante de todo es comprobar que voy tomando distancia del cáncer, que las revisiones se alejan más la una de la otra en el tiempo, que mi vida y mi atención se centra en otras cuestiones sencillas pero trascendentes a la hora de darle sentido a todo.Yo sigo viva a día de hoy, como todos sin una escritura bajo el brazo que me permita saber por cuánto tiempo aún, pero consciente de que cada minuto es importante y que debo aplicar las enseñanzas de esta vivencia para que haya valido la pena el trance.Por eso y para finalizar, a ti que me estás regalando ahora parte de tu tiempo te quiero pedir una sola cosa, y no te asustes que no es para mi. Mide bien con quien gastas cada segundo, no prives de tu tiempo a quien te quiere y te lo ha demostrado para obsequiar gratuitamente a quien probablemente ni le importes ni te importe. Si tienes que elegir, que ese o esa apenas reciba lo imprescindible.(De mi blog: Yo también tengo cáncer en laverdad.es)

Quitando capas al cáncer

“Un ogro es como una cebolla; las cebollas tienen capas, los ogros tenemos capas” decía Shrek a su orejudo amigo, el asno que no se callaba ni bajo el agua. Eso también nos vale a los enfermos crónicos, aunque yo diría en este caso que “la enfermedad te pone capas, capas de enfermo”. Me explico.Dentro de poco contaremos, mi marido, mi hija, mi familia, mis amigos y tantos vecinos y conocidos que me han demostrado su aprecio, nada menos que cinco años desde que un día, un diagnóstico de cáncer rompió mi vida.Entonces adopté una decisión, elegí la actitud que iba a mantener ante la enfermedad y acepté pasar a ser una enferma crónica que, además, podía morir en poco tiempo si los tratamientos fallaban. Esa transformación no fue fácil para alguien como yo, acostumbrada como estaba a tener la sensación de control sobre todo lo que me ocurría, hasta el punto incluso de rechazar aquello que no podía controlar.No tuve más remedio que desplegar una gran dosis de confianza hacia todo aquello que desempeñaba un papel importante en mi posible curación; médicos, instalaciones sanitarias, profesionales varios, tratamientos, curas… Mientras, en mi casa las cosas cambiaban para adaptarse a una persona que entraba y salía sin descanso de los quirófanos, de las salas de quimioterapia y radioterapia, de las consultas médicas, casi siempre sin apenas fuerzas, privada de todo lo que me había identificado hasta entonces de cara a los demás.Así fue como acabé en mi propio capullo. Encerrada, con mis miedos y mis dolores. No aislada por los demás, aislada por la enfermedad. Algo que marca el carácter sin apenas darte cuenta.Pasaron meses y años, y aquella actitud resignada pero decidida a apostar por la vida, fue dando paso a otra más positiva en la que cada día vengo agradeciendo disfrutar de un nuevo amanecer (me dicen que estoy loca porque me levanto a ver salir el sol, porque doy gracias todos los días por ello) Pero es que ”cada día es un tesoro”.Aún así, esa actitud no ha conseguido por sí sola desterrar las capas de la enfermedad. Miro hacía atrás y me doy cuenta de tantas y tantas ocasiones como he achacado al cáncer un determinado cansancio, una determinada molestia. Llevo cinco años utilizando una muleta que, si bien al principio era imprescindible, se ha ido convirtiendo en un accesorio poco a poco, sin que me diera cuenta. Hasta ahora.A vivir de nuevo me han empujado la vida y las circunstancias, y me refiero con esto a vivir con más intensidad que lo hacía antes, disfrutando de mi familia y de mi trabajo, de mis amigos, de quienes están cerca de mi porque quieren. Y es ese tirón el que me está permitiendo dejar atrás toda una manera de pensar, de sentir, de justificar lo que me ocurría, para volver a superarme y a demostrarme que puedo. Sí, puedo. O mejor ‘I can’.Y es esa labor de construcción de mi nueva yo, sin capullo, la que me ocupa ahora. Paso a paso, más que piedra a piedra yo diría que ladrillo a ladrillo (por eso de que me va más la ciudad), pero intentando aprender de algo negativo y extraer lo positivo que tuvo. Que tiene. Que seguirá teniendo durante mucho tiempo.Ahora aprendo a disfrutar de aquello que no depende de mi, de dejarme llevar, de dar a los demás la opción de sentirse libres y expresarse como tal, y aprendo a aprender cómo ser una buena persona, que es todavía más difícil.Porque vuelvo a ser yo, pero ya no soy la misma. #niquieroNOTA: Mucha gente con la que he hablado últimamente sobre una situación parecida a la mía en su familia, más de la que quisiera, hablan del ‘bicho’ para referirse a la enfermedad. No señores, es ‘cáncer’. Se llama así. No le pongamos apodos, que igual se siente cómodo así y viene para quedarse

Cita en Madrid: ‘Cuando la lluvia no te alcanza’ y El Rayo Films

Madrid marcó mi agenda durante la semana pasada. Llevaba varios días preparando un viaje que, pese a que finalmente no se pudo desarrollar como estaba previsto, me ha aportado mucho personal y profesionalmente.La cita; el proyecto de Koen Suidgeest, de El Rayo Films, por el que está confeccionando un libro con las imágenes de decenas de mujeres afectadas por cáncer que hemos querido participar mostrando así las ‘heridas de guerra’ que nos ha dejado la lucha contra una enfermedad y con las que vivimos a diario.El proyecto se está desarrollando en colaboración con el Grupo Español de Pacientes con Cáncer, Gepac, y será editado próximamente por la editorial Liniazero de Barcelona. (Si alguien más quiere participar puede hacerlo contactando con marialuisa@elrayofilms.com)Ni qué decir tiene que la recompensa será siempre saber que nuestra imagen puede ayudar a otras personas y familiares a vencer al miedo que causa la palabra cáncer y las secuelas de los tratamientos. Al menos, así es como yo me lo he planteado, porque estuve esperando una oferta de Interviú, pero no llegaba.;-)

Lo mejor de este proyecto es que llegó a mi de la mano de otra iniciativa aún más emotiva y enriquecedora; la presentación del libro de Eva Márquez ‘Cuando la lluvia no te alcanza’. Eva escribió este poemario mientras una de sus hermanas recibía el diagnóstico y se enfrentaba a la enfermedad, de la que afortunadamente se está recuperando.

El acto fue emotivo, enriquecedor, solidario, informativo. Pero sobre todo resultó ser transgresor al superar muchas barreras y reunir, en torno a una serie de maravillosos poemas, inquietud, conocimientos y experiencias personales en torno al cáncer de mama, el hilo conductor de todo.Porque la poetisa donó generosamente parte del tiempo de que disponía para su libro, con el fin de que la presentación se convirtiera en algo más, en una muestra de nuestras visiones; el proyecto de Koen, la información médica y las experiencias de un grupo de mujeres que nos desplazamos desde distintos puntos de España para participar.Eva es fantástica, como también lo es Koen y María Luisa Fernández (también de El Rayo Films), pero aún más fantásticas son las mujeres que me acompañaron en la última parte del acto, la de las intervenciones personales. ¡Cuánta fuerza! La energía que se desplegó en ese momento en el foro de la Fnac de Paseo de la Castellana.

Porque, en ese momento la vida se abrió paso una vez más entre el público asistente (que fue mucho) para mostrarnos a todos que somos mucho más fuertes de lo que pensamos. Al menos, eso fue lo que yo transmití durante mi intervención. Junto a mi, luciendo como soles, un grupo de mujeres extraordinarias expresaron igualmente lo vivido. Entre todas, quisiera destacar la presencia de alguien que luchó en 2008, como yo. Una periodista extraordinaria que también se lanzó a escribir un blog para relatar su experiencia en torno al cáncer; Dulós Domenech. Ella y yo nos seguimos mutuamente a través de nuestros blogs y tuvimos conocimiento de cada fase de la enfermedad, algo que según pude comprobar el jueves en Madrid, une mucho incluso en la distancia. Porque cuando finalmente nos pudimos encontrar, descubrimos que ya sabíamos mucho la una de la otra, que nuestras experiencias en determinadas áreas de nuestras vidas eran similares y que eso es algo que, no solo no vamos a olvidar, sino que nos va a mantener unidas en el futuro.¡Gracias a todas por vuestra extraordinaria calidad humana, vuestra fuerza y vuestra energía positiva!De izquierda a derecha: Dulós, Luisa, yo, Noelia, María Hortensia, Paloma, Sonia, Eva y Paz¡Ah! Y gracias también a mi compañía: Frisco y Paulita;-)por recorrer junto a mi más de 800 kilómetros en pocas horas.Si alguien quiere escuchar el acto:http://www.goear.com/listen/4264e63/visiones-sobre-el-cancer-de-mama-eva-marquez

Siempre ‘on’ (encendida)

Aunque parezca que mi actividad en torno al tema del cáncer y a mi experiencia ha decaído, lo cierto es que sigo manteniendo diversos contactos, sobre todo a través del correo electrónico y en persona.La mayoría de las ocasiones me escriben para darme las gracias, a lo que yo contesto que la agradecida soy yo, en otras ocasiones me piden información o que contacte con algún enfermo o familiar de enfermo, algo que suelo cumplir de inmediato, y en otras ocasiones me piden que este blog se convierta en un medio de comunicación con personas afectadas.Pues bien, esta última es la razón del mensaje que recibí la semana pasada de María Luisa. Dice así:”Hola Isabel,En primer lugar quisera mostrarte mi admiración por tu labor con el blog. Tengo relación con otras mujeres que también escriben su particular “diario” de la enfermedad, y no sé si sois del todo conscientes de la gran ayuda y fuerza que dais a otras personas que padecen cáncer, sois también terapia para muchos y muchas. Es algo muy bonito y generoso que espero que sintáis, se os quiere y necesita mucho.Tras esto querría presentarme y contarte algo. Mi nombre es María Luisa y me gustaría hablarte del proyecto en el que colaboro. Trabajo con el fotógrafo Koen Suidgeest y nos encontramos elaborando un libro de fotografías para la concienciación sobre el cáncer de mama, en colaboración con la editorial Liniazero y con GEPAC. El libro constará de varias partes, una de ellas la componen retratos de mujeres de todo tipo mostrando sus pechos, otra de ellas serán dos reportajes fotográficos del día a día de dos mujeres, una a la que le haya sido realizada masectomía y otra que vaya a ser operada, y por último testimonios de mujeres pacientes.Hemos fotografiado a casi doscientas mujeres pero creemos que debiéramos incluir más retratos de mujeres que padezcan o hayan padecido cáncer de mama. Por otro lado la idea de los reportajes surgió hace muy poco y aún no contamos con dos voluntarias que cumplan los perfiles. Me gustaría pedirte ayuda para difundir la convocatoria si lo ves bien, o incluso si tú misma quisieras participar en el proyecto…”Pues bien, yo voy a participar en el proyecto, sobre todo porque me gusta El Rayo Films y la labor de Suidgeest. Pero es evidente que no me ajusto al perfil de las mujeres para los reportajes, por eso he querido compartir con vosotros parte de este mensaje, para ofrecer la oportunidad al equipo de El Rayo de contactar con las mujeres que buscan, si es que ellas desean ser encontradas.Si conoces o eres una mujer masectomizada o te van a operar y quieres colaborar, puedes ponerte en contacto con El Rayo Films en la dirección de emailmarialuisa@elrayofilms.comOs seguiré contando sobre mis proyectos.

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