El Semiconductor Security Forum celebrado en Murcia me permitió acompañar, desde una posición discreta, el nacimiento de un proyecto tecnológico llamado a situar a la Región en la vanguardia europea.
Algunos de los momentos en los que la profesión te coloca, más allá del trabajo, se viven como un privilegio. Estar cerca —aunque desde una posición discreta— de proyectos que nacen con vocación de futuro, que sitúan a un territorio en el mapa europeo y que combinan innovación, industria y visión estratégica es una de esas experiencias.
El Semiconductor Security Forum, celebrado en el Hub Audiovisual del Cuartel de Artillería de Murcia el pasado 16 de enero, fue uno de esos momentos. Un encuentro impulsado por Quantix Edge que reunió a responsables institucionales, expertos tecnológicos, empresas y agentes del ecosistema de innovación para abordar un desafío que ya es central para Europa: la seguridad de los semiconductores como base de la soberanía tecnológica y la resiliencia digital.
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Cuando la ciberseguridad empieza en el hardware
Durante la jornada se puso de manifiesto algo que cada vez resulta más evidente: la ciberseguridad ya no puede abordarse únicamente desde el software. La seguridad del chip —del hardware— se ha convertido en una cuestión estratégica para sectores clave como la defensa, la sanidad, las infraestructuras críticas, la automoción o las telecomunicaciones.
Los semiconductores ciberseguros no son solo un reto tecnológico, sino una palanca de competitividad industrial y de autonomía europea en un contexto geopolítico complejo y de cadenas de suministro frágiles. De ahí la relevancia de generar espacios de reflexión y diálogo que conecten política pública, industria, conocimiento y empresa.
Murcia en primera línea del debate europeo
Que este foro se celebrara en Murcia no es casual. La Región empieza a ser percibida como un territorio con capacidad para acoger proyectos tecnológicos de alto valor añadido, gracias a la combinación de infraestructuras, apoyo institucional y talento.
La visión compartida por José Trigueros, presidente de Quantix Edge, y por perfiles como Antonio Skármeta, Co-CEO con una trayectoria ligada al desarrollo tecnológico y empresarial, permitió situar el debate más allá del corto plazo: como una apuesta estratégica capaz de generar prestigio, empleo cualificado y un efecto tractor sobre empresas auxiliares, proveedores y servicios avanzados.
Asistir a este proceso desde dentro, ver cómo se articula el relato y cómo se van tejiendo alianzas, permite comprender hasta qué punto iniciativas como esta pueden convertirse en polos de atracción de inversión y en la base de un ecosistema tecnológico sólido.

El valor de crear espacios de encuentro
Uno de los mayores aciertos del Semiconductor Security Forum fue precisamente su planteamiento como espacio de encuentro. Más allá de ponencias y cifras, el foro permitió alinear miradas, compartir diagnósticos y empezar a construir una agenda común entre actores públicos y privados.
Desde mi experiencia profesional, he podido colaborar en la preparación de este encuentro como apoyo en el ámbito de la comunicación y la articulación institucional. Un trabajo que, en este caso, se vive también desde el agradecimiento: porque la confianza en tu criterio y en tu trayectoria te permite estar ahí, aprender, aportar y acompañar procesos que tienen impacto real en el futuro del territorio.
Vivir la génesis de un proyecto con vocación de futuro
Hay algo especialmente estimulante en asistir a la génesis de proyectos de este calibre. Ver cómo una idea empieza a tomar forma, cómo se concreta una visión y cómo se conectan voluntades para convertirla en realidad.
El Semiconductor Security Forum no fue un punto de llegada, sino un punto de partida. Un primer paso dentro de una estrategia de largo recorrido que aspira a situar a Murcia en la vanguardia tecnológica europea en un ámbito tan crítico como el de los semiconductores seguros.
Poder presenciar —y acompañar— ese inicio es, sin duda, una de las razones por las que sigo creyendo que el trabajo bien hecho, discreto y sostenido en el tiempo, acaba abriendo puertas a experiencias profesionales que merecen ser contadas.
Fotos: Jorge Pérez Fotógrafo
